CARTA A MI ESPOSA

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CARTA A MI ESPOSA

Carta a mi esposa

¡Hola, Sole! Por primera vez estamos separados por la distancia inconmensurable entre la tierra y el cielo y, aunque la llama divina nos alumbra a los dos, tú tienes el privilegio de estar más cerca de lo que estoy yo. ¡Cuántas veces hemos hablado sobre nuestro deseo de volar juntos hasta fundirnos con Dios en una común etapa final en la cual hemos procurado sembrar a la vez para difundir a nuestro alrededor, cogidos de las manos, las incalculables delicias que nos brinda el camino de la Fe! No ha si do así, y a ti te ha llamado antes, quizá porque en los planes del Sumo Hacedor se necesitaba una herramienta coincidente con tus grandiosos meritos que has demostrado en los  quehaceres que la vida puso ante nosotros.

Mira, nena, cuando se han vivido juntos tantos años, las cosas pequeñas se aguantan y nos ayudan a luchar para superar los naturales inconvenientes de la vida terrenal. En mi soledad, sin mi Soledad, extiendo mi brazo para arrimarte a mí y emborracharme con tus atractivos ojos y sumirme en el mar de delicias de una de tus sonrisas.

¡Que placer mirar hacia atrás y revivir nuestros ensueños desde el momento en que el Señor nos acompaño  a lo largo de nuestra vida matrimonial, junto con el tesoro de tesoros del regalo de cuatro hijos que tanto nos están ayudando y, en ocasiones, nos sirven de guía para acercarnos al Señor y fundirnos con El en la eternidad, con un contacto tan intimo como tendría un terrón de azúcar disuelto en la infinita agua de un mar!

Cariño, ¡qué delicioso es dedicarte este calificativo cuando va envuelto en el amor a nuestro Hacedor, al que tanto he podido desear a lo largo de tu inconmensurable amor hacia El, amor que, como un potente foco, no solo me ha alumbrado, sino que ha irradiado esa luz desde el momento en que fuimos unidos en El!

Miro a mí alrededor y todo, todo, me habla de ti y me consuela para hacer más soportable la separación, cuando el recuerdo de unas manos celestiales me ayudan y refrescan. Esa inigualable sonrisa con la que me estas consolando desde esta etapa final de mi vida material es la principal ayuda que puedes darme. ¿Qué habría yo desarrollado si no tuviera en una mano, la tuya preciosa, y en la otra, la herramienta que Dios nos dio para colaborar modestamente en sus planes?

Carta a mi esposaY, ya que el Señor te ha llevado, aunque sea a título de préstamo recuperable, utiliza tu proximidad al gran Dios facilitando el cumplimiento del sueño que tantas veces hemos compartido, para seguir consolándome en esta espera, dulce pero impaciente espera, y se haga pronto realidad que dos vivamos cara a cara, como almas gemelas que somos, bañadas en gloriosa Luz que nos envuelva eternamente a los que, como nosotros, creemos y esperamos en la unificación con El, cumplida la misión que se nos encargue para su mayor gloria. Con tal esperanza, deseo que pase pronto el tiempo que el Señor haya designado para volver a tener junta a mí la felicidad que ahora vivo sólo como un anticipo del regalo que nos espera a los dos.

Rafael Campos Oneti

Una Respuesta en “CARTA A MI ESPOSA”

  1. Marvin Barillas Dijo:

    SENCILLAMENTE EXCEPCIONAL !! …. A LOS QUE CREEMOS EN EL MATRIMONIO Y A LOS QUE AMAMOS A NUESTRA ESPOSA, SABEMOS LA SINCERIDAD Y PROFUNDIDAD DE ESTAS PALABRAS …. FELICIDADES!!

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