ES NUESTRO DESTINO, BASTA QUE QUERAMOS…
Desde la muerte del trapense Thomas Merton en 1969 han pasado tantas cosas que casi parece que todos los cimientos sólidos se han desvanecido bajo nuestros pies, parece que nos hemos convertido en personas que tratan de cruzar un lago saltando de un bloque de hielo flotante a otro. Lo que deseamos es algo que nos dé un fundamento sólido, algo en lo que poder confiar, algo que sea verdadero.
Merton nos decía: iEse algo es Alguien! Es Jesús quien nos guía a través de este valle de tinieblas dándonos su propio espíritu, su propia vida, su propio amor. Y porque está centrado radicalmente en Cristo, muchos de sus escritos son clásicos, no sujetos a las modas intelectuales pasajeras de cada momento. Y hoy su alimento espiritual es tan sabroso como el día en que fue escrito.
En su autobiografía, La montaña de los siete círculos, Merton recuerda una conversación con su amigo Bob Lax. Mientras paseaban por la Sexta Avenida de la ciudad de Nueva York, una tarde de primavera, Bob Lax se volvió de pronto hacia él y le pregunto:
-En definitiva, ¿qué es lo que tú quieres ser?
-No lo sé, supongo que lo que quiero es ser un buen católico -le respondió Merton.
-¿Qué quieres decir con eso de que quieres ser un buen católico?.. Tendrás que decir que quieres ser santo.
-¿Cómo esperas que yo lIegue a ser santo?
-Queriéndolo.
-No puedo ser santo. No puedo… -dijo Merton.
-Lo unico que necesitas para ser santo es quererlo. ¿Acaso no crees que Dios hará de ti
aquello para lo que te creo si tu consientes que Ello haga? Lo único que tienes que hacer es desearlo.
Merton comprendió el poder del reto de su amigo. Mucho más tarde, después de veintidós anos de vida como trapense, escribió un libro esencial y enormemente práctico sobre el camino hacia la santidad: Vida y Santidad. ¡Por supuesto que sabía sobre lo que estaba escribiendo! Escribe con humildad y convicción, con bondad y vigor, con humor y sabiduría.
HENRI J.M. Nouwen
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